Prolongados en un determinado sentido, los juguetes filosóficos conducen al espectáculo del cine. Desmontados en el sentido contrario, hacen posible las investigaciones de Eadweard Muybridge o de Étienne-Jules Marey. Allí, en los experimentos cronofotográficos, el movimiento aparece segmentado en forma analítica como una sucesión de poses estáticas. Es esta paradoja la que ha sido rescatada por diversos artistas contemporáneos: de Saer a Sebald, de Godard a Duchamp, de Bill Viola a Cindy Sherman, resulta interesante constatar que buena parte del arte moderno, tan marcado por el signo del cine, no se interesa por la ilusión del movimiento sino por su manipulación y su deconstrucción. Cuando es capturada en su reverso, la imagen cinematográfica revela su carácter no reconciliado y, por lo tanto, su afán didáctico que enseña a ver todo de nuevo.
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miércoles, 25 de mayo de 2011
Oubiña, David - Oferta
En El silencio y sus bordes David Oubiña analiza un conjunto de narraciones literarias y cinematográficas que le permiten pensar el concepto de lo extremo en tanto movimiento, desplazamiento o aproximación a lo externo, lo extranjero y lo extraño. Se trata de textos y filmes que comparten un irrefrenable magnetismo por el límite, que fueron recibidos como atípicos, anómalos, exasperados o provocativos, realizados en Argentina hacia fines de la década de 1960 y principios de la de 1970.
Prolongados en un determinado sentido, los juguetes filosóficos conducen al espectáculo del cine. Desmontados en el sentido contrario, hacen posible las investigaciones de Eadweard Muybridge o de Étienne-Jules Marey. Allí, en los experimentos cronofotográficos, el movimiento aparece segmentado en forma analítica como una sucesión de poses estáticas. Es esta paradoja la que ha sido rescatada por diversos artistas contemporáneos: de Saer a Sebald, de Godard a Duchamp, de Bill Viola a Cindy Sherman, resulta interesante constatar que buena parte del arte moderno, tan marcado por el signo del cine, no se interesa por la ilusión del movimiento sino por su manipulación y su deconstrucción. Cuando es capturada en su reverso, la imagen cinematográfica revela su carácter no reconciliado y, por lo tanto, su afán didáctico que enseña a ver todo de nuevo.
Prolongados en un determinado sentido, los juguetes filosóficos conducen al espectáculo del cine. Desmontados en el sentido contrario, hacen posible las investigaciones de Eadweard Muybridge o de Étienne-Jules Marey. Allí, en los experimentos cronofotográficos, el movimiento aparece segmentado en forma analítica como una sucesión de poses estáticas. Es esta paradoja la que ha sido rescatada por diversos artistas contemporáneos: de Saer a Sebald, de Godard a Duchamp, de Bill Viola a Cindy Sherman, resulta interesante constatar que buena parte del arte moderno, tan marcado por el signo del cine, no se interesa por la ilusión del movimiento sino por su manipulación y su deconstrucción. Cuando es capturada en su reverso, la imagen cinematográfica revela su carácter no reconciliado y, por lo tanto, su afán didáctico que enseña a ver todo de nuevo.
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David Oubiña
ResponderEliminarDoctor en Letras por la Universidad de Buenos Aires. Ha sido profesor en la Facultad de Filosofía y Letras de esa universidad y profesor visitante en la University of London, en la University of Bergen, en la New York University y en la University of Berkeley. En la actualidad dicta clases en la Universidad del Cine y en la New York University en Buenos Aires. Es investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas y del Instituto de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Buenos Aires.
Ha sido colaborador en las revistas Punto de vista, El amante y Babel, entre otras, e integra el consejo de dirección de Las ranas (artes, ensayo y traducción) y el comité editorial de Cahiers du cinéma España. En 2006 obtuvo la beca Guggenheim. Ha sido guionista de las películas Esas cuatro notas (2004), Música nocturna (2006) y Secuestro y muerte (2010). Ha compilado los volúmenes El cine de Hugo Santiago (2002) y Jean-Luc Godard: el pensamiento del cine (2003). Entre sus libros se cuentan: Filmología. Ensayos con el cine (2000, Primer premio de ensayo del Fondo Nacional de las Artes); Estudio crítico sobre La ciénaga. Entrevista a Lucrecia Martel (2007) y Una juguetería filosófica. Cine, cronofotografía y arte digital (2009).